De momento aún quedan unos días hasta que empiece el cole y los niños ya no pueden pasar la tarde bañándose, que ya ha refrescado, así que hay que inventar actividades para mantenerlos (más o menos) tranquilos. El otro día hicimos plastilina casera, siempre la había hecho blanca para que luego la pintaran, si tenían ganas, con temperas pero esta vez decidimos tintarlas desde el principio. Salieron unos colores preciosos ¿a que si?
Si teneis ganas de probar es pasta de sal (2 tazas de harina, 1 taza de sal y 1 taza de agua) mezclada con temperas del color que deseemos conseguir.
Es fácil y rápido de hacer, se conserva unos días sin problemas dentro de una bolsa y, si quereis conservar las obras de arte, se hornean a baja temperatura y, con una mano de barniz, aguantan un montón de tiempo.
